Australia: Porqué los niños menores de 13 años no necesitan tareas?

La tarea es una carga para los maestros
Es muy pesado para los maestros la administración y seguimiento de las tareas. Es trabajo extra, fuera del espacio propiamente dedicado de la enseñanza. Incluye: coordinación de las tareas, señalamiento y retroalimentación de las mismas.

La tarea abruma a los niños que batallan y quita la alegría a los de alto rendimiento
Si es estresante para los maestros, es aún más para los niños aunque sea en cantidades pequeñas. Mejorarían su aprendizaje si pudieran, después de un día completo de trabajo, cerrar los libros hasta el próximo día. En un estudio del año 2002 se encontró una relación directa entre el tiempo destinado a las tareas y los niveles de ansiedad, ira y depresión en los pequeños.

Es un peso extra para los padres de familia
Las tareas son un componente muy significativo de la tarde, pero la educación de los niños involucra algo más que las tareas escolares. Las actividades extra-curriculares (deportes, baile, música, manualidades) les dan la oportunidad de desarrollar su inteligencia y otras habilidades y talentos. Esta oportunidad muchas veces es bloqueada por el espacio de tiempo dedicado a cumplir la tarea. Además de que a los niños les gusta ser niños, les gusta ver amigos, nadar, andar en bicicleta, etc.

La tarea no es inspiradora
Es el extinguidor más eficaz de la curiosidad. Según los mejores estudios, no mejora la claridad de los conceptos ni aumenta la pasión por el aprendizaje. Si entendieron su lección en clase, de nada sirven las repeticiones, si no la entendieron será peor repetir errores provocando impactos negativos.

Los niños aprenderán hábitos cuando los necesiten
No hay evidencia que demuestre que los niños aprendieron a organizar el tiempo, ni desarrollaron hábitos de trabajo, ni fueron enseñados a pensar de forma independiente, haciendo 8 años de tareas. Los niños sabrán adaptarse, cuando tengan 13-14 años, a las exigencias de la educación media

Excepciones sobre las tareas escolares
A pesar de preocupación por el impacto negativo de las tareas, existen dos excepciones importantes:

Lectura, que debe ser promovida con gran énfasis en el hogar, diariamente después del colegio y antes de dormir. Guiar a los niños a temas que les interesen y les enseñen algo, sin marcar tiempo ni número de páginas. Sin obligarlos a que demuestren a sus padres lo que leyeron, ofrecerles que tendrán un nuevo libro al terminar el del momento. Solos platicarán lo que más les interesó.
Proyectos, relacionados con actividades escolares que interesan a los niños son otra forma de tarea ‘aceptable’ que según los estudios no reducen la motivación a aprender ni interfieren tanto con la vida familiar. Apoya con entusiasmo que investiguen, hagan una cartulina con fotos alusivas, escriban un discurso, etc. Les ayudará a entender cómo se busca la información, cómo organizar una presentación y a tener pensamiento crítico entre otras habilidades.

En lugar de mantenerlos confinados a una mesa de tareas, disfrútalos, lee con ellos, cocina con ellos, juega con ellos. Aprenderán más contigo en media hora que sumidos en papeles toda la tarde.

Fuente: heraldsun.com.au

 

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