Razones por las cuales siempre estás cansado

¿Alguna vez te ha pasado que te sientes cansado sin saber por qué? ¿que a pesar de que duermes no logras descansar? Claro que dormir antes de las 23 horas, y dormir entre siete y ocho horas es importante, y esto debería bastar, pero a veces hay algo más que te impide sentirte con energía. Si te cuesta mantenerte despierto, factores como tu alimentación, equilibrio hormonal, rutina de ejercicios, y nivel de estrés pueden influir, como por ejemplo:

1. Hipotiroidismo

La tiroides es una glándula en forma de mariposa situada en el cuello, que se encarga de producir las hormonas que regulan el metabolismo. Las actividades de dichas hormonas incluyen controlar la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca, la producción de proteína, la tasa metabólica (las calorías que se queman en reposo) y los niveles de energía.

Cuando la tiroides no produce las hormonas suficientes, sus niveles disminuyen en sangre, y es así como ocurre el hipotiroidismo. Esta condición puede causar una variedad de síntomas tales como la fatiga, cambios del estado de ánimo, dolor muscular y de articulaciones, aumento de peso, problemas de visión y de concentración, cambios en la temperatura del cuerpo y en el apetito. Esto puede ser causado por desbalances hormonales causados por el estrés o la dieta, genética, deficiencia de yodo o selenio, entre otros.

El diagnóstico se hace en base a un perfil de tiroides. Lo ideal es que si los resultados del perfil salen alterados, se visite a un médico endocrinologo para que recete el tratamiento adecuado. También existe una dieta especial para estos pacientes para optimizar la secreción de las hormonas por su glándula tiroides.

2. Fatiga suprarrenal o síndrome de la fatiga crónica

La fatiga suprarrenal (FS) afecta al 80% de los adultos del mundo. La glándula suprarrenal secreta más de 50 distintas hormonas, incluyendo el cortisol y la adrenalina que son hormonas que regulan la energía. Estas hormonas aumentan y disminuyen según la cantidad de estrés. Los altos niveles de estrés y los síntomas de la FS son similares; también es por eso que el estrés, la tensión y la ansiedad te hace sentir como si siempre estuvieras cansado. Por otro lado, el síndrome de la fatiga crónica (SFC) causa síntomas similares a la fatiga adrenal. Las mujeres entre los 40 y 50 años son más susceptibles a padecer este síndrome. Los síntomas de la FS y el SFC son similares e incluyen, además de la fatiga: insomnio, dolor muscular y de articulaciones, dolores de cabeza, ganancia de peso, calambres, estreñimiento, problemas de concentración y memoria. Este tipo de pacientes se enferma seguido de resfriados.

Las causas de la FS puede ser por estrés crónico, toxinas del ambiente, trauma emocional, falta de horas de sueño, ejercitarse en exceso, consumo de drogas o alcohol, y/o una dieta deficiente. Mientras que la causa del SFC puede ser por anormalidades en la actividad hipotalámica, disfunción pituitaria, sistema inmune deficiente, cambios hormonales, y/o padecer infecciones frecuentes. Para mejorar, cambia tu alimentación y evita la cafeína, alimentos procesados ricos en azúcar y aceites hidrogenados, mejor procura grasas saludables como frutos secos o aguacate. Limita tu estrés, haz ejercicio de forma regular, duerme lo suficiente y practica técnicas de relajación.

3. Estilo de vida sedentario

Un estilo de vida sin actividad causa fatiga, haciéndote sentir que siempre estás cansado. El cuerpo fue hecho para moverse, por lo que el no realizar actividades regulares puede causar problemas de estado de ánimo, cansancio y aumento de peso. Hacer ejercicio puede ayudar a equilibrar las hormonas, mejorar la resistencia a la insulina y ayudar a dormir mejor, todo lo cual es importante para combatir la falta de energía. Además libera endorfinas, aumenta la resistencia y mejora el estado de ánimo. Incluso cuando te sientas cansado, si crees que omitir tu rutina normal de ejercicios va a impactar positivamente en tu energía, estás equivocado, pues el ejercicio te ayuda a sentirte con más energía.

4. Depresión y ansiedad

La depresión es uno de los trastornos mentales más comunes y afecta los niveles de energía y de motivación. Se cree que puede desarrollarse por estrés, problemas emocionales, desequilibrio de neurotransmisores u hormonales, alcohol, deficiencias nutrimentales, falta de luz solar, toxicidad a metales pesados, alergias a alimentos o trastornos digestivos. Por otro lado, la ansiedad también afecta los niveles de energía por el nivel de desgaste emocional que conlleva diariamente.

Está bien estudiado que cambios en la dieta realmente pueden ayudar a tratar la depresión y la ansiedad. Esto se debe a que los alimentos que consumimos pueden afectar significativamente nuestro estado de ánimo a través de las acciones de los neurotransmisores en nuestro cerebro y las bacterias en nuestra flora intestinal. Puedes empezar por evitar consumir alimentos procesados ​​y refinados, comidas rápidas, cafeína y alcoho y reemplazarlos por proteínas, vegetales, grasas saludables como los ácidos grasos omega-3 y alimentos de coco y alimentos fermentados para incluir los probióticos. Además, incorpora el ejercicio y técnicas de relajación.

5. Falta de horas de sueño

La falta de horas de sueño causa estrés, desbalances hormonales, cambios en el estado de ánimo, fatiga adrenal, dolor, trastornos digestivos, ansiedad por comer alimentos azucarados, entre otros. Existe una gran variedad de razones por las cuales es posible que no estemos durmiendo lo suficiente o bien, pero es importante que si deseas bienestar procures tener hábitos de sueño saludables. Lo recomendable es dormir antes de las 23 horas y entre siete y ocho horas, con todo completamente apagado.

También será importante investigar si padeces de apnea del sueño, un trastorno que causa mala calidad del sueño debido a pausas incontrolables en la respiración, respiraciones superficiales durante el sueño y despertando repentinamente. Durante la noche, alguien con apnea del sueño puede dejar de respirar hasta 30 veces por hora, a menudo por breves instantes y sin notarlo.

6. Anemia

La anemia es una condición en la cual el paciente tiene un nivel de glóbulos rojos más bajo de lo normal y está relacionada con un bajo suministro de oxígeno que llega a las células y tejidos de todo el cuerpo. Los síntomas de anemia incluyen fatiga, debilidad, dificultad para concentrarse, mareos y, en casos extremos, dificultad para respirar, trastornos digestivos, piel amarillenta. La anemia se produce cuando hay niveles insuficientes de hierro en la sangre, además de niveles bajos de vitamina B12 y folato. También la puede causar una pérdida de sangre o dieta deficiente. Muchas veces corregir la alimentación y/o suplementar es suficiente. Fuentes de hierro son: huevo, carne, pollo, pescado, hígado, y verduras de hoja verde, sin embargo, el hierro que proviene de las fuentes de origen animal tiene mejor absorción. Para absorber mejor el hierro incluye alimentos ricos en vitamina C (cítricos, brócoli, pimientos,…) y evita bebidas con cafeína.

7. Síndrome del intestino permeable

El síndrome del intestino permeable es un trastorno en el cual el tracto digestivo se ve comprometido y comienzan a desarrollarse pequeños poros en el revestimiento del intestino. Las partículas pequeñas que normalmente no pueden atravesar la pared intestinal comienzan a filtrarse al torrente sanguíneo, esto incluye bacterias malas y partículas de alimentos no digeridos. Los síntomas del síndrome del intestino permeable incluyen fatiga, cólicos, inflamación, diarrea, acné, dificultad para concentrarse, dolores de cabeza y/o musculares y articulares, aumento de peso y cambios en el estado de ánimo. Lo puede causar el tomar antibióticos, alimentos transgénicos, alimentos procesados, jarabe de maíz de alta fructosa, enfermedad de tiroides, condiciones autoinmunes.

Al padecer intestino permeable, hay una malabsorción de nutrimentos lo cual reduce el suministro de vitaminas y minerales esenciales, causando mucho cansancio. Por ejemplo, las vitaminas del complejo B son indispensables para la producción de energía, por lo tanto, si no las absorbemos bien, estaremos cansados. Tomar caldo de hueso de pollo como tratamiento, que es un alimento fermentado rico en probióticos y además en colágeno, es genial para los pacientes con este síndrome, pues les ayuda a regenerar todo el revestimiento del intestino.

8. Deshidratación

La deshidratación ocurre cuando no se toma suficiente agua o hay una pérdida excesiva de líquidos corporales, especialmente de agua y electrolitos. Cuando sientes la boca seca, en el cuerpo ya existe un 2% de deshidratación. El calor, el ejercicio sin reponer líquidos, estrés, medicamentos, enfermedades como vómito o diarrea, diabetes, tomar refresco o café, pueden provocar la deshidratación. Los principales electrolitos en el cuerpo – sodio, potasio, cloruro y bicarbonato – son compuestos de iones que ayudan al cuerpo a tener energía a través de la fuerza de la electricidad que mantiene el funcionamiento de los órganos y células.

La deshidratación afecta la viscosidad de la sangre y la cantidad que el corazón debe latir cada minuto, ya que trata de llevar oxígeno a todas las células del organismo. Cuando hay deshidratado, el corazón envía oxígeno y nutrientes a tu cerebro, músculos y órganos a un ritmo más lento; como consecuencia, comienzas a sentir fatiga, falta de concentración, cambios en el estado de ánimo, debilidad muscular e incapacidad para realizar tareas básicas. Se recomienda tomar dos litros de agua al día y no esperarse a tener la boca seca para tomarla.

9. Desequilibrio de azúcar en la sangre

La mayoría de las personas tienen desequilibrios en el azúcar en la sangre que se pueden mejorar fácilmente, pero a veces ni siquiera son conscientes de que este es un factor importante que contribuye a sus problemas de salud y falta de energía. Lo más probable es que si siempre está cansado, su nivel de azúcar en la sangre pueda estar influyendo. Con el tiempo, los desequilibrios en el azúcar en la sangre pueden provocar enfermedades graves como la diabetes tipo 2. Los síntomas incluyen fatiga, antojos de alimentos, dolores de cabeza, mal humor, y ansiedad, y las causas pueden variar entre una dieta deficiente en nutrimentos, diabetes de tipo 1 y 2, parásitos en el organismo, cándida, entre otros.

Los niveles de azúcar en la sangre se desequilibran cuando la alimentación es alta en azúcares, que ingresan al torrente sanguíneo rápidamente y pueden causar cambios de humor debido a elevaciones extremas en la glucosa en sangre. Las comidas y bebidas azucaradas incrementan el nivel de azúcar en sangre y luego lo bajan muy rápido, generando sueño o incluso más hambre pero con ansiedad por comer más azúcares.

Te habrás dado cuenta que en muchas de las razones coincide que el mejorar tus hábitos de alimentación, de ejercicio y de dormir ayuda a mejorar tus niveles de energía. Por lo tanto, te recomiendo seguir siempre el plan y los consejos de tu nutrióloga para poder llegar a un estado de salud óptimo y de bienestar. Además de cuidar estos hábitos, puedes incluir en ayunas el bicarbonato en agua tibia, probióticos (de preferencia en forma líquida) y la jalea real, y por la noche tomar una cucharita de Natural Calm, que es citrato de magnesio, para dormir profundo y controlar los niveles de estrés y ansiedad.

Nutrióloga Tere Ramírez

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