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Insomnio Infantil.

 

País: España

A nadie le gusta un niño irritable, especialmente los padres, pero cuando los niños no reciben el sueño que necesitan para estar bien, las cosas empeoran. Cansado, propenso a los accidentes, malhumorado y deprimido, niños insomnes van sonámbulos a través de sus días, lo que puede afectar tanto académica como socialmente.

Según algunos autores, a partir de los 6 meses, se considera que un niño sufre insomnio si al menos dos veces por semana necesita más de 45 minutos para quedarse dormido, o si se despierta totalmente al menos una vez por semana, durante la noche, sin poder dormirse de nuevo.

Tipos de insomnio

a) Insomnio debido a hábitos incorrectos:

Es el más frecuente en niños pequeños. Se estima que alrededor del 30% de la población infantil lo sufriría en algún grado.

Con cierta frecuencia, muchos padres suelen explicar que el niño nunca ha dormido bien y que desde el primer día han existido numerosos episodios de despertares nocturnos además de dificultad para que el niño inicie el sueño sólo.

En este tipo de casos es muy habitual que el origen del problema se deba a la adquisición de hábitos adquiridos, consentidos y reforzados por los propios padres o, en su defecto, por los cuidadores de turno.

La sobreprotección parental o la incoherencia normativa (falta de criterios unificados por parte de las personas que cuidan al niño) juegan un papel importante en el inicio de la resistencia a acostarse.

Suele aparecer en lactantes de seis meses hasta niños de cinco años, produciendo una considerable distorsión de su propio sueño y el de sus padres.

Las consecuencias a corto-medio plazo son la irritabilidad, la dependencia de la madre y, a largo plazo, trastornos del desarrollo por la alteración en la secreción de la hormona del crecimiento. En el seno de la familia se puede desarrollar rechazo del niño, inseguridad e incluso agresividad.

Un niño que a los cinco años no ha superado su problema de insomnio tiene más posibilidades de sufrir trastornos de sueño cuando sea mayor que otro que duerma bien.

b) Insomnio por causas psicológicas

Otras causas a tener en cuenta en la aparición del insomnio son las de tipo psicológico. En este caso, el tratamiento debe dirigirse más a solucionar el problema que causa la ansiedad.

Cuando el insomnio aparece en un determinado momento del desarrollo del niño, sin historia previa de episodios, puede tratarse de insomnio transitorio producido por una pluralidad de factores que aumentan la vulnerabilidad a padecerlo. Entre otros, el grado de activación, los estilos cognitivos obsesivos, problemas puntuales en el terreno emocional, familiar, social o escolar.

También hay que valorar los factores mantenedores del problema tales como los malos hábitos de sueño (dormir demasiado, fuera de las horas, con cambios frecuentes en la hora de acostarse y levantarse, actividades incompatibles con el sueño, consumo de estimulantes, siestas durante el día, etc.).

Las consecuencias del insomnio pueden producir al día siguiente fatiga, alteraciones del estado de ánimo y problemas de rendimiento en todos los ámbitos. Por tanto, especialmente cuando es persistente en el tiempo, se recomienda que sea evaluado por un profesional de la salud.

Algunos estudios relacionan los episodios de insomnio recurrentes en la infancia con una vulnerabilidad significativa a padecer trastornos depresivos en la etapa adulta.

c) Insomnio psicofisiológico

Se trata de un tipo de insomnio aprendido que se desarrolla como consecuencia de una tensión condicionada y somatizada. Por ejemplo, situaciones que se repiten y en los que se da una asociación de problemas de sueño con estímulos situacionales (cama, dormitorio, ruido…) o temporales (hora de acostarse) lo que provoca una activación condicionada, a veces en forma de ansiedad anticipatoria, que es incompatible con la conciliación del sueño.

Los individuos con este tipo de insomnio reaccionan frente al estrés somatizando la ansiedad con agitación, aumento de la tensión muscular, etc. La consecuencia es una dificultad importante para conseguir el sueño.

Se produce con mayor proporción en la adolescencia y juventud.

d) Insomnio producido por alergia a los alimentos

Se ha descrito principalmente en niños, se caracteriza por una marcada disminución del tiempo total del sueño, sin que ningún tratamiento logre solucionar el problema. Es posible que la alergia no se manifiesta con ningún otro síntoma y, por tanto, sea de difícil detección.

Normalmente está relacionada con la alergia a algún componente de la leche de vaca. Si este fuera el caso, la sustitución por una leche hipoalergénica resolvería el problema en un plazo de 1 a 4 semanas.

e) Insomnio ideopático

Relacionado con una alteración leve de los mecanismos neurológicos básicos del sueño-vigilia. Suele originarse en la infancia y es una de las formas más persistentes.

Recomendaciones:

-Haga que su hijo sea evaluado. Los padres deben comenzar con el pediatra de su hijo. El médico le puede recomendar a su vez un seguimiento con especialistas para ayudar a diagnosticar una enfermedad subyacente, o un especialista del sueño que pueden llevar a cabo un estudio de sueño de su hijo.

-Vigilar la dieta de su hijo. Cola o bebidas energéticas, chocolates, galletas, contienen grandes cantidades de cafeína y azúcar, que pueden afectar la capacidad del niño para relajarse y conciliar el sueño. Aperitivos antes de dormir debe ser ligera y saludable. El agua debe ser la bebida de elección, pero la leche de almendras caliente, un cuartito de cucharadita de magnesio en tantita agua los ayuda a conciliar el sueño y a relajarlos o té funcionan bien también.

-Manténgalos en los horarios de sueño regulares. Trate de mantener su rutina de sueño consistente y simple. Pídales que se preparen para la cama a la misma hora cada noche e iniciar actividades relajantes como: bañarlos antes de acostarse con agua tibia y un shampoo de lavanda, un suave masaje con alguna crema relajante, la lectura antes de quedarse dormido.

-Oscurecer la habitación. Muchos niños quieren dejar las luces encendidas cuando se van a dormir. Pero los estudios muestran que una habitación iluminada contribuye a no poder dormir. Usted puede conseguir una luz nocturna o poner las luces en un regulador de voltaje, por lo que no tiene que estar en total oscuridad.

-Apagar y desconectar. Encontrar una actividad relajante para la noche que todo el mundo puede participar antes de posponer el tiempo. Las actividades que estimulan los sentidos, como los videojuegos y la televisión se debe cerrar un par de horas antes de acostarse. Máquinas de ruido están disponibles en el mercado que puede proporcionar un ruido constante de fondo relajante.

-Minimizar el estrés. Muchos padres se rien cuando se le pregunta si sus hijos podrían estar experimentando estrés, pero los niños se llevan un gran número de señales de los padres, y si los padres están preocupados, es una apuesta segura que muchos niños son así.Mire a su alrededor para las fuentes de estrés en la vida de su hijo, y tratar de imaginar las cosas desde su punto de vista. Las cosas que parecen insignificantes para usted puede ser abrumador para un niño. Hablar con su hijo sobre cosas como un próximo examen en la escuela puede ir un largo camino para calmar sus temores.

-Hacer que se sientan seguros. Para los niños más pequeños elegir un animal de peluche de confianza como el “perro de preocupación.” Haga que su hijo susurre sus preocupaciones al perro mientras usted escucha, y mantener al animal de peluche a su lado durante la noche. Algunos psiquiatras han descubierto que la escritura de un cuento de hadas personal para el niño, incluyendo juguetes familiares, amigos, familiares, es de gran ayuda. Leyendo esos cuentos de fantasía antes de acostarse durante una semana o más a veces es todo lo que se necesita.

Fuente: psicodiagnosis.es

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