El Colesterol No es el Enemigo

Durante las últimas cuatro décadas se ha advertido a la población que consumir alimentos con elevados niveles de colesterol, tales como los huevos, elevarían sus niveles de colesterol LDL (denominado colesterol “malo”) y promovería las enfermedades cardíacas. Investigaciones actuales han informado que “el colesterol no es considerado un nutriente de preocupación en caso de que hubiera un consumo excesivo”.

Esta es una buena noticia, ya que el colesterol que proviene de los alimentos desempeña un importante rol en la salud cerebral y formación de la memoria; y es indispensable para la producción de células y hormonas sexuales, así como para la vitamina D.

La paranoia ha llevado a que la mayor parte de la población piense que el colesterol es malo, y que cuanto menos tengan mejor.  Esta falsa creencia deriva muchas veces en intentar tratar una enfermedad inexistente, con medicamentos como por ejemplo las estatinas que tienen efectos secundarios.

Una de las primeras confusiones, y algo muy importante para entender la naturaleza de las enfermedades cardiovasculares, es la diferencia entre el colesterol y las lipoproteínas. Estas ultimas son básicas ya que Para realizar el transporte, a través de la sangre, el colesterol se ‘empaqueta’ en lipoproteínas, en el cuerpo el hígado sintetiza la mayor parte de colesterol, las lipoproteÍnas de baja densidad (LDL) se encarga de llevar el colesterol a la célula y las de alta densidad (HDL) se encarga de recoger el colesterol sobrante y devolverlo al hígado.

Explicado así, parece claro  que en este proceso no hay nadie ‘malo’. Cada uno realiza su función, en una búsqueda constante del equilibro por parte de nuestro cuerpo.

MITOS Y VERDADES

Mito 1: Comer colesterol aumenta el colesterol. No hay ninguna conexión entre el colesterol que ingerimos en la dieta y el colesterol en la sangre, Nuestro cuerpo tiene un sofisticado sistema de regulación de colesterol, que ajusta la síntesis de colesterol para producir el que necesita. Cuanto más incluyas en la dieta, menos produce, y al revés. No le tengas miedo a comer huevo.

Mito 2: Las grasas saturadas aumentan el colesterol. En ciertos organismos es probable, pero por lo general aumentan más el HDL (que tiene un rol protector) que el LDL. Lo importante sin embargo es que no aumentan la enfermedad coronaria. John Yudkin, de la Universidad de Londres, identificó que el factor dietético que mejor correlacionaba con enfermedades coronarias era el azúcar y no la grasa.

Mito 3: El colesterol provoca enfermedades cardiovasculares. La realidad es que hay poca relación (en muchos casos ninguna) entre el nivel total de colesterol y la aterosclerosis. Incluso hay poca relación entre el colesterol LDL total (supuestamente “malo’) y estas enfermedades.

En conclusión concéntrate en estimular los niveles de HDL, con las siguientes simples estrategias:

  • Elimina de tu alimentación los productos procesados que están cargados con azucares refinados, fructosa procesada y grasas trans.
  • Evita las carnes, embutidos y productos lácteos, aumenta el consumo de carnes blancas y huevos de libre pastoreo.
  • Elimina los alimentos sin grasa o bajos en grasa normalmente son alimentos procesados con un alto contenido de azucares, los cuales aumentan sus partículas pequeñas y densas de LDL.
  • Mantén una relación optima entre el calcio, magnesio, sodio y potasio con el consumo de vegetales.
  • Realiza ejercicio con regularidad ya que esta es una de las maneras mas seguras y efectivas para prevenir y tratar las enfermedades cardiacas.

Nutrióloga Andrea Requenes

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